La Maragatería, es una comarca situada en el suroeste de la provincia de León, delimitada por los Montes de León y el Camino de Santiago, dominada por el Monte Teleno (2.188 metros), el antiguo Tilenus, monte sagrado de los astures, así llamado en honor a su dios guerrero.

 

Su riqueza minera, fundamentalmente oro, atrajo la atención de los romanos, que también trajeron sus deidades, entre las que se encontraba Marte, el dios romano de la guerra, y dada la costumbre romana de asimilación de los dioses y cultos locales, y su veneración bajo su nombre mixto, romano-astur, el mitológico Tilenus, pasó a ser consagrado a la divinidad guerrera mars Tilenus. Los romanos establecieron campamentos, para la protección de sus explotaciones, contra las incursiones de los astures, dando lugar a las cercanas León y Astorga. Unos y otros, dejaron abundantes muestras de su presencia en forma de castros, tumbas, estelas, etc... y desaparecieron. Dado que la tierra, es escasamente adecuada para la agricultura, y de clima severo, se supone que permaneció deshabilitada durante largo tiempo, hasta ser nuevamente poblada por gentes, de las que se desconoce su origen, incluso el de su nombre -los maragatos- que han dado nombre a la comarca.

 

Estas gentes, poseían unos rasgos étnicos, costumbres y trajes, absolutamente distintos a los existentes en el resto de España, y los han conservado prácticamente hasta la actualidad, extremo facilitado por el aislamiento en el lugar hostil, apartado y cercado por altas y salvajes sierras, donde con arduos trabajos, lograban recolectar unas magras cosechas y sus escasos rebaños eran constantemente atacados por los abundantes lobos existentes (aún en la actualidad es una zona de constante presencia de lobos).

 

Estas condiciones, que impulsaron trabajos alternativos, fueron tímidamente iniciados con el transporte de la impedimenta de peregrinos adinerados, que viajando por el Camino de Santiago, al llegar a la maragatería, se encontraban con los escarpados repechos que la separaban de Galicia. Su retorno era aprovechado para el transporte de mercancías, que procedentes del litoral, eran muy apreciadas en el interior, dando origen al negocio de la arriería, en el que los maragatos fueron imbatibles, durante siglos, transportando mercancías desde el Cantábrico hasta Burgos y Valladolid, y creando una industria de transporte que tan sólo la llegada del ferrocarril, fue capaz de eliminar, siendo de destacar, que pese al continuo contacto con otras culturas, fueron impermeables a otras costumbres, permaneciendo fieles a sus usos y tradiciones.